Domingo, 22 de Octubre de 2017
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Sacha Mistol, un hotel boutique con puro arte cordobés

Turismo - Hotelería - Casos
Sacha Mistol, un hotel boutique con puro arte cordobés
Fiel al estilo transgresor de Emilio F. Olmos, quien construyera en 1927 una casona llamada a romper con la construcción colonialista, mostrando un estilo neoclásico, Lucía Taravella (su bisnieta) acaba de reabrir las puertas de la antigua casa, con un hotel en el que los murales se roban el protagonismo de cada habitación. Aún en manos de la familia y conservando el lugar como patrimonio histórico (la casona de tres pisos aún mantiene baldosas, escaleras y vidrios originales) la apuesta es un hotel boutique de arte que conjugue atención, servicio y promueva el arte cordobés.
¿Cuál es el origen de la casona?
Esta casona la construyó mi bisabuelo (Emilio F. Olmos, gobernador de Córdoba en 1931) y después pasó a manos de mi abuelo (quien fuera intendente de la ciudad).  Yo vengo de una familia de políticos, aunque luego se cortó esta línea porque mi abuela tuvo sólo hijas mujeres, pero la casa siguió en manos de la familia.
A la casa la hizo Emilio Olmos en los años `20, con una visión muy moderna: en ese entonces se hacían las casas españolas, con el patio en el centro y con otra distribución. Y ésta vino a romper con todo eso porque es una casa neoclásica francesa, donde las plantas están una arriba de la otra y son más independientes.
El gobernador tenía una visión bastante moderna, de hecho él fue el que amplió algunas de las calles de Córdoba, como el Bv. Illía o la Av. Colón. Aunque también tuvo algunos encuentros poco amistosos con los curas porque demolió algunas iglesias;  su idea era hacer algo diferente de lo que se estaba haciendo hasta ese momento y lo tradujo también en su casa. Nosotros tuvimos la suerte de que la casona siempre perteneció a la familia.
Muchos de los muebles, las aberturas y los pisos son originales. La galería, donde a partir de esta apertura estamos exponiendo obras de artistas locales (cuyas pinturas están a la venta), es el antiguo garaje de la casa.
¿Cómo surgió la idea de un hotel boutique art?
La casona siempre fue de la familia, pero hacía ya unos cinco años que estaba deshabitada. Entonces empezó a dar vueltas dentro de la familia la idea de tirar la casa abajo, o de vender, o de construir otra cosa. Pero en ese momento nadie quería tomar la decisión porque todos estaban sentimentalmente muy apegados. Esta es una casa que siempre estuvo muy bien mantenida. Y como yo venía de hacer una maestría en dirección de empresas en la Universidad Torcuato Di Tella, le propuse a mi familia hacer este plan de negocios.
¿Sobre qué pilares?
Los tres pilares fundamentales del hotel son: la cultura clásica, que es el edificio, la arquitectura y la restauración, conservarla como parte del patrimonio. El segundo es la promoción del arte en general, el arte moderno, street art, nuevas voces, murales, cuadros. Y la tercera es el nombre, que es de un árbol del norte de Córdoba, el Sacha Mistol, más conocido como El Mistol.
¿Qué significa ese nombre?
Quiere decir que nosotros estamos agarrados a la tierra y estamos reproduciéndonos sobre la tierra. Y a nosotros nos interesa que nos conozcan porque somos de acá. Queremos embellecer nuestra ciudad.
¿Y cuándo arrancó el proyecto?
Empezamos en abril del 2012 y terminamos en julio la obra gruesa. De julio a esta parte seguimos con los detalles más finos. Mi hermana, Victoria Taravella, es arquitecta y fue ella quien hizo la remodelación. Hicimos nueve habitaciones con nueve baños.
¿Cuántos pisos tiene la casona?  
Tiene tres pisos en total, pero sólo en el piso donde hicimos el hotel (en el segundo), eran nueve cuartos que incluían la cocina, el living, las habitaciones y sólo dos baños.
Toda la reconstrucción se hizo tratando de salvar el patrimonio que significa la casona.
¿Y hace cuánto que abrieron las puertas al público?
Hace tres semanas que estamos trabajando y recibiendo gente.
¿El hotel tiene sólo habitaciones o va a tener servicio de gastronomía?
Por ahora son sólo las habitaciones y el desayuno. La idea es hacer en la planta baja un restaurante. Tenemos un espacio de 120 metros cuadrados con salida al patio que también queremos aprovechar, por la pileta y el espacio verde. Pero vamos avanzando por partes. La idea es conseguir algún socio al que le interese poner un restaurante, porque son dos rubros que se complementan muy bien pero que son muy demandantes.  La idea es que el restaurante y la galería sean abiertos al público también, igual que la galería donde exponemos las obras de arte. Por eso el concepto es que ponemos a disposición de los cordobeses la casona.
Las habitaciones tienen nombres…
Sí, como son todas diferentes (son todas habitaciones dobles y hay una triple y una simple), la idea fue diferenciarlas y por eso les pusimos nombres. “Retrato de un nombre”, por ejemplo, era el estudio de mi abuelo.
¿Los nombres tienen que ver con la casa?
Este puntualmente sí. Los otros son nombres de cuadros famosos. Por ejemplo El sueño, El Poeta, Santa Rosa, Rivera, Mujer en el jardín y Flores francesas.
¿Cuál es el costo de las habitaciones?
Van de los $ 600 a $ 800 por noche, en base doble.  La idea es hacer un reposicionamiento de precio más adelante, pero ahora hemos arrancado con estos precios. 
Además, si bien el hotel está abierto al público en general, la idea es acercarnos también al sector corporativo para atraer clientes. Más adelante queremos subirnos a Booking, TripAdvisor y empezar a competir mano a mano en la industria.
¿Toda la inversión fue de la familia?
Básicamente sí. Hemos tratado de trabajar en varias líneas de crédito pero no hemos conseguido dinero directamente. Sí hemos conseguido capacitaciones y gente que ha aportado cosas materiales, pero dinero en efectivo no.  Estuvimos cerca del banco Bice (Banco de Inversión y Comercio Exterior) pero nos pusieron muchas trabas y nos pidieron demasiados requisitos.
¿Cómo sigue el plan de negocios?
La idea es terminar todo el edificio. Abajo el restaurante y arriba, en el tercer piso, una sala para conferencias, que queremos habilitar también.  Pero como te decía, vamos haciendo todo de a poco.
Vos estás gerenciando el hotel, ¿trabaja alguien más de la familia en el proyecto?
Sí, mi hermana Victoria, que es arquitecta y como te contaba antes hizo el rediseño; y mis dos hermanos más chicos: Florencia (26 años, química) y Francisco (23 años, terminando la tesis de arquitectura), que me ayudan en la recepción. Queremos que siempre haya alguien de la familia. También está mi hermano Ricardo, que es ingeniero. 
¿Cómo es trabajar en una empresa familiar?
Tiene sus pro y sus contra. El beneficio es que al ser hermanos, todos tiramos para el mismo lado y a todos nos interesa que el proyecto funcione; pero a veces, a la hora de hacer las cosas, cada uno tiene sus intereses personales y a uno le gusta una cosa, al otro le gusta otra.  Yo vivo acá todo el día y por ahí me toca resolver la diaria, ellos están más en cosas específicas.
¿Vos te imaginabas gerenciando una empresa familiar?   
No sé si una empresa familiar, pero siempre fui emprendedora. De toda la familia, fui la única que siempre tuvo un perfil comercial. Desde chiquita, siempre tenía plata en el bolsillo: hacía alfajores y los vendía, criaba pavos para Navidad, tuve una empresa de Tofu. Me fui a vivir a Buenos Aires, hice un mater en dirección de empresas (en la Universidad Torcuato Di Tella) y quería hacer mi proyecto.
Y no sé si este es mi proyecto de por vida pero sí mi gran escalón, convencí a la familia de hacerlo, para mí es el sueño. Sé que es familiar pero es casi mío, si estoy todo el día acá. 

Profesionales Consultados:
Lucía Taravella, directora de Sacha Mistol Art Hotel
Web: www.sachamistol.com
 

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