Sabado, 19 de Agosto de 2017
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Clos de Chacras se suma al boom de las bodegas boutique en Mendoza

Gastronomía - Restaurante - Bodega - Casos
Clos de Chacras se suma al boom de las bodegas boutique en Mendoza
Bajo el concepto “calidad por sobre cantidad”, Clos de Chacras se abre al público como una nueva experiencia para disfrutar las sensaciones del mundo del vino, la gastronomía y el turismo.
El termino bodega “boutique” nació hace ya varios años para referirse a aquellos productores de vinos de alta gama con caudales relativamente pequeños, que en su mayoría se destinaban al comercio exterior.
Con procesos que priman lo artesanal por sobre lo industrial, las bodegas boutique han sabido abrirse espacio en el mercado nacional e internacional, diferenciándose de las grandes cadenas productoras, ya que no ofrecen un producto en cantidad sino con una excelente calidad para un público exigente, conocedor y selectivo.
En el mundo del vino el turismo juega un papel fundamental, ya que las bodegas representan un gran atractivo para los turistas que desean conocer la esencia de la provincia de Mendoza. Esto les significa a las bodegas la necesidad de ampliar su servicio y transformarlo en una experiencia innovadora y de calidad frente esta exigente demanda.
Así es como la remodelación de estancias y grandes casonas, la oferta de visitas guiadas, los restaurantes gourmet con comidas típicas locales y productos regionales, entre otros, demarcan el atractivo diferenciador que cada bodega boutique posee.
Bajo la dirección de Silvia Gargantini y Alejandro Genoud, Clos de Chacras arrancó su primera producción en el año 2003, en la tranquila y elegante zona residencial de Chacras de Coria, Luján de Cuyo. Actualmente tienen una capacidad de fabricación de 100.000 botellas al año entre sus tres líneas: el Gran Estirpe, el Eredità y el Cavas de Crianza.  
Gargantini destacó que la particularidad de su bodega boutique es el control de todo el proceso productivo en la fabricación del vino, empezando por la selección del viñedo ideal, de acuerdo a su ubicación, para elaborar un varietal determinado. También es clave el seguimiento en la madurez de la uva para saber elegir el momento exacto en el que se debe cosechar y elaborar.
Pero además de la producción de vino, Clos de Chacras ha sabido identificar que la atención al público marca la diferencia en este contexto vitivinícola donde la competencia tiene una fuerte impronta. Comenzaron ofreciendo visitas guiadas y armaron una pequeña y agradable habitación donde los turistas pudieran degustar el vino. Pero eventualmente los mismos clientes empezaron ser más demandantes, por lo que pusieron en marcha un restaurante de categoría, con un menú que amalgama las influencias de la cocina mediterránea, gourmet y regional.
Al ser una empresa chica no disponen de dinero para hacer publicidad de la marca, por lo que en el mercado local se dan a conocer a través de la conocida estrategia del “boca en boca”, ya que prefieren “invertir en equipamiento moderno para conseguir buenas calificaciones en los concursos nacionales e internacionales y lograr ser reconocidos año tras año”, explicó Alejandro Genoud.
Cabe destacar que desde que comenzaron a producir en el 2003, Clos de Chacras ha sabido ampliar sus horizontes en el marcado -ingresando en vinotecas y restaurantes- llegando a 12 provincias y a países, tales como Brasil, Canadá, China, Colombia, Dinamarca, Francia, Inglaterra, Suiza, EEUU y Venezuela.
Descripto desde su esencia, los vinos de Clos de Chacras fueron creados como “complejos, finos y amigables, y con una calidad que invitan a tomarlos”. Las tres grandes líneas en las que se exhiben son: el Premium Gran Estirpe, presentado en los varietales Malbec, Cabernet Sauvignon y Blend. Su añejamiento se hace en barricas nuevas (70 % Roble Francés y 30% de roble americano) donde se efectúa la fermentación maloláctica quedando en crianza durante 18 meses, para luego estibarse en botellas durante 12 meses en las cavas subterráneas. Este vino tiene un valor de $220 la botella.
Por otro lado, el Eredità tiene un tiempo de añejamiento de 12 meses, y es elaborado por viñedos de Maipú, Tupungato y del Valle de Uco, de 80 años de antigüedad y con un rendimiento limitado a 70 quintales por hectárea. Los varietalesen los que podemos encontrar esta línea son Malbec, Cabernet Sauvignon y Chardonnay, y su precio ronda los $110.
El Cavas de Crianza, por su parte, tiene un paso por madera de 6 a 8 meses y luego reposa 6 meses más estibado en botellas en cavas subterráneas. En esta línea se elabora Malbec, Blend, Cabernet Sauvignon, Merlot y dos vinos jóvenes sin madera, un Chardonnay y un Malbec Rosé. Dependiendo el varietal, el valor por botella oscila entre $80 y $55.
Una larga tradición familiar
Al igual que la mayoría de las bodegas mendocinas, Clos de Chacras también tiene una extensa historia familiar. El bisabuelo de la actual propietaria, oriundo de Suiza, vino a la Argentina en 1883 con las manos vacías y con un secreto que determinaría la historia y la tradición familiar: “como hacer vino”. Con mucho esfuerzo monto una bodega,  que rápidamente se transformó en un mito de la vitivinicultura mendocina, y la trabajó hasta principios del 1900, momento en que decidió vender y volver a su tierra natal.
Pero sería recién 10 años más tarde cuando su hijo Bautista decidió continuar con el legado familiar y logró fundar tres bodegas en la provincia, una en Rivadavia, la segunda en Vista Flores, Tunuyán y una pequeña bodega en Chacras de Coria, Luján de Cuyo. Ésta última fue vendida luego de varios años, y recién en 1987 es recuperada por su nieta y su marido logrando ponerla en valor y transformándola en la actual Bodega Clos de Chacras.
En el año 2003 comienzan con la reparación de una pileta de 6000 litros, y un año más tarde se vio el fruto del esfuerzo con la elaboración de su primer vino Premium, el Gran Estirpe 2004. A partir de entonces han continuado modernizando la infraestructura y agrandando la bodega, con nuevos productos y servicios de alta gama para el público nacional e internacional.
Del terreno de 7 hectáreas, una parte se destinó a realizar un loteo para un barrio privado, y en el resto se emplazó un pequeño viñedo, el restaurante, una gran cava y la bodega, que data del año 1921 y fue restaurada arquitectónicamente para conservar los detalles de su construcción original. 

Profesionales Consultados:
Profesionales consultados: Silvia Gargantini y Alejandro Genoud, propietarios de Bodegas Clos de Chacras.
Más información en: www.closdechacras.com.ar
 

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